Intento
quedarme con una. Pero no sé con cual. ¿O tal vez quiero quedarme con las dos y
solo me invento pretextos para así hacerlo? Sí, no me puedo mentir deseo
conservar a ambas pero eso es imposible. A Janett la conozco de las épocas
universitarias; se casó y luego divorció. Tiene una hija. Giovanna también
tiene una hija; y ella apareció en mi vida desde la adolescencia. Ella era una
niña muy traviesa y bonita. Me gustaba verla caminar y jugar despreocupada con
sus shorts en aquellos veranos nostálgicos,
su risa contagiosa era mi alegría y las pequitas de su carita eran mis suspiros
ocultos. Ella me dio mi primer beso. No recuerdo más. Luego le perdí el rastro. Y después de veinte
años nos encontramos gracias al Facebook. Ella luce hermosa. En aquel primer reencuentro
ella me regaló fuertes abrazos. En el segundo nuestras bocas sucumbieron al
recuerdo, y en el tercer nuestros cuerpos se conocieron. Giovanna sigue casada
y aun vive con su marido, por eso la veo poco; creo que dos veces o una a la
semana. Esa situación hace que las cosas con Janett no hayan cambiado mucho,
pues con ella me veo casi todos los días, excepto los días cuando tengo que
visitar a mis hijos. Janett fue mi enamorada antes de casarse y tener a
su hija, no perdimos la comunicación durante ese “lapso equivocado” –según sus
palabras-pero tampoco nos frecuentábamos. Siempre traté de saber sobre ella y
nunca me olvidaba de sus cumpleaños. Su fuerte carácter hizo que nos separemos
la primera vez, pero su fortaleza hizo que se divorciara de aquel hombre. Se
casó con uno peor que yo. ¿Será cierto
eso? La volví a enamorar con emails, canciones, recuerdos y muchas promesas sin
cumplir. ¿La amo? No lo sé. Solo sé que no puedo estar mucho sin ella.
Janett es una mujer indomable y de muy mal genio. Se
molesta fácilmente. Giovanna es
desconfiada e insistente, puede
pasarse todo el día enviándote mensajes o insistiendo con sus llamadas al
celular, y a pesar de toda esa desconfianza es muy fácil de engañar, se
convence de inmediato y sin resentimientos. Janett es más resentida , difícil de
convencer y tienes que improvisar una gran amalgama de mentiras para lograr convencerla.
Ambas son inteligentes
y profesionales. Tienen una hija. Sus vaginas huelen y saben delicioso. Pero
Giovanna es alta y guapa. Janett es baja y no muy agraciada. Giovanna tiene la
piel reseca y su perfume me aburre;
Janett es afrodisiacamente suavecita y cualquier perfume que usa me
excita. Giovanna tiene un culo de diosa y Janett tiene un culito. Giovanna
tiene las tetas caídas y Janett las tiene levantaditas y ricas. Giovanna es de
difícil lubricación vaginal y se rasura mal el vello púbico, por lo tanto,
hacer el amor con ella no es tan delicioso como debería, pero lo compensa con
querer hacerlo seguido y con frecuencia; Janett se deja crecer el vello púbico y lubrica con
facilidad, hacer el amor con ella es delicioso, pero las frecuencias coitales son muy pocas. En vana conclusión:
Giovanna es una chica para lucirla en la calle pero que no se disfruta mucho en
la cama. Janett es una chica que se disfruta en la cama, cuando tiene ganas,
pero que no causas envidia en la calle.
Si me dan a
escoger ahora, escojo a Janett porque encajamos y nos compenetramos en el sexo;
el tiempo que llevamos juntos -3 años- y el hecho que toda su familia me
conozca y aprecie no es importante para mí. Influye un poco y nada más. Pero el problema
es que Janett ya está pidiendo “formalizar”. Quiere un hijo, ante todo; quiere
vivir conmigo; quiere casarse, otra vez, y yo no deseo nada de eso. El compromiso
y la responsabilidad me aterran. Más responsabilidades ya no, suficiente con las
que tengo. Y bueno Giovanna, sé que es
muy difícil que deje la seguridad y lo construido con su marido, pero ella jura
amarme y que no puede vivir sin mí; me llama, me busca y llora si no le presto
la atención que reclama. Y así como yo le tengo terror al compromiso y a la
responsabilidad, lo mismo sucede con el hecho de lastimar o ver llorar a una
mujer. Soy débil a las lágrimas –así sean
de cocodrilo- de una mujer. Con el llanto puedo creer hasta la mentira más
inverosímil. Y es verdad, nuestras vidas
giran alrededor de mentiras que creemos como ciertas. De engaños que nunca
descubriremos. De sonrisas que esconden tristezas. De ficciones creadas para no
lastimar a quien amamos por culpa de nuestras debilidades. Y la única verdad de
toda esta historia es que Janett y Giovanna estarían mejor si no me hubiesen
conocido.

Jajajajajaajajajajja es una mierda señor mono, una verdadera mierda. muy bueno su post estare atento
ResponderEliminar¿Quien eres? Ya escribía cuentos desde hace mucho.
ResponderEliminarAhora regreso.
Pues ya está, te conocieron y no hay marcha atrás pero ¡cuidado! como siempre pasa te puedes quedar sin las dos pero bueno, vaginas hay muchas.
ResponderEliminarSaludos.