viernes, 18 de enero de 2013

Dos Vaginas



Intento quedarme con una. Pero no sé con cual. ¿O tal vez quiero quedarme con las dos y solo me invento pretextos para así hacerlo? Sí, no me puedo mentir deseo conservar a ambas pero eso es imposible. A Janett la conozco de las épocas universitarias; se casó y luego divorció. Tiene una hija. Giovanna también tiene una hija; y ella apareció en mi vida desde la adolescencia. Ella era una niña muy traviesa y bonita. Me gustaba verla caminar y jugar despreocupada con sus shorts en aquellos  veranos nostálgicos, su risa contagiosa era mi alegría y las pequitas de su carita eran mis suspiros ocultos. Ella me dio mi primer beso. No recuerdo más.  Luego le perdí el rastro. Y después de veinte años nos encontramos gracias al Facebook. Ella luce hermosa. En aquel primer reencuentro ella me regaló fuertes abrazos. En el segundo nuestras bocas sucumbieron al recuerdo, y en el tercer nuestros cuerpos se conocieron. Giovanna sigue casada y aun vive con su marido, por eso la veo poco; creo que dos veces o una a la semana. Esa situación hace que las cosas con Janett no hayan cambiado mucho, pues con ella me veo casi todos los días, excepto los días cuando tengo que visitar a mis hijos.  Janett  fue mi enamorada antes de casarse y tener a su hija, no perdimos la comunicación durante ese “lapso equivocado” –según sus palabras-pero tampoco nos frecuentábamos. Siempre traté de saber sobre ella y nunca me olvidaba de sus cumpleaños. Su fuerte carácter hizo que nos separemos la primera vez, pero su fortaleza hizo que se divorciara de aquel hombre. Se casó con uno peor  que yo. ¿Será cierto eso? La volví a enamorar con emails, canciones, recuerdos y muchas promesas sin cumplir. ¿La amo? No lo sé. Solo sé que no puedo estar mucho sin ella.
Janett  es una mujer indomable y de muy mal genio. Se molesta fácilmente. Giovanna es  desconfiada  e insistente, puede pasarse todo el día enviándote mensajes o insistiendo con sus llamadas al celular, y a pesar de toda esa desconfianza es muy fácil de engañar, se convence de inmediato y sin resentimientos. Janett es más resentida , difícil de convencer y tienes que improvisar una gran amalgama de mentiras  para lograr convencerla.
Ambas son inteligentes y profesionales. Tienen una hija. Sus vaginas huelen y saben delicioso. Pero Giovanna es alta y guapa. Janett es baja y no muy agraciada. Giovanna tiene la piel reseca y su perfume me aburre;  Janett es afrodisiacamente suavecita y cualquier perfume que usa me excita. Giovanna tiene un culo de diosa y Janett tiene un culito. Giovanna tiene las tetas caídas y Janett las tiene levantaditas y ricas. Giovanna es de difícil lubricación vaginal y se rasura mal el vello púbico, por lo tanto, hacer el amor con ella no es tan delicioso como debería, pero lo compensa con querer hacerlo seguido y con frecuencia; Janett  se deja crecer el vello púbico y lubrica con facilidad, hacer el amor con ella es delicioso, pero las frecuencias  coitales son muy pocas. En vana conclusión: Giovanna es una chica para lucirla en la calle pero que no se disfruta mucho en la cama. Janett es una chica que se disfruta en la cama, cuando tiene ganas, pero que no causas envidia en la calle.
Si me dan a escoger ahora, escojo a Janett porque encajamos y nos compenetramos en el sexo; el tiempo que llevamos juntos -3 años- y el hecho que toda su familia me conozca y aprecie no es importante para mí.  Influye un poco y nada más. Pero el problema es que Janett ya está pidiendo “formalizar”. Quiere un hijo, ante todo; quiere vivir conmigo; quiere casarse, otra vez, y yo no deseo nada de eso. El compromiso y la responsabilidad me aterran. Más responsabilidades ya no, suficiente con las que tengo.  Y bueno Giovanna, sé que es muy difícil que deje la seguridad y lo construido con su marido, pero ella jura amarme y que no puede vivir sin mí; me llama, me busca y llora si no le presto la atención que reclama. Y así como yo le tengo terror al compromiso y a la responsabilidad, lo mismo sucede con el hecho de lastimar o ver llorar a una mujer.  Soy débil a las lágrimas –así sean de cocodrilo- de una mujer. Con el llanto puedo creer hasta la mentira más inverosímil.  Y es verdad, nuestras vidas giran alrededor de mentiras que creemos como ciertas. De engaños que nunca descubriremos. De sonrisas que esconden tristezas. De ficciones creadas para no lastimar a quien amamos por culpa de nuestras debilidades. Y la única verdad de toda esta historia es que Janett y Giovanna estarían mejor si no me hubiesen conocido. 

3 comentarios:

  1. Jajajajajaajajajajja es una mierda señor mono, una verdadera mierda. muy bueno su post estare atento

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  2. ¿Quien eres? Ya escribía cuentos desde hace mucho.

    Ahora regreso.

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  3. Pues ya está, te conocieron y no hay marcha atrás pero ¡cuidado! como siempre pasa te puedes quedar sin las dos pero bueno, vaginas hay muchas.


    Saludos.

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